28 de Marzo, 2025
La integración de la Inteligencia Artificial Generativa (IAgen) en las prácticas pedagógicas es cada vez más necesaria, además de inevitable. Si bien es cierto que tiene limitaciones y riesgos que deben ser considerados cuidadosamente, también ofrece un gran potencial para transformar y enriquecer los procesos de enseñanza y de aprendizaje en la Formación Inicial Docente.
Al incorporar este tipo de herramientas en el aula, los docentes tienen la oportunidad de desarrollar conjuntamente con sus estudiantes habilidades digitales fundamentales para el siglo XXI. Estas habilidades van más allá del mero uso instrumental de las tecnologías e implican la capacidad de comprender, evaluar y utilizar de manera crítica y responsable los avances de la IA.
Frente al análisis crítico que posibilita el uso de la Inteligencia Artificial Generativa, integrarla abre la oportunidad de problematizar qué tareas vamos a preservar como humanas, cuáles se van a transferir a la IAgen y qué otras se van realizar de manera conjunta. Por ejemplo: a la hora de diseñar una rúbrica para la evaluación de aprendizajes, el conocimiento disciplinar será fundamental para aplicar juicio crítico frente al producto artificial y, en definitiva, permite poner en práctica el marco conceptual que se domine.
Esto es parte de la Práctica Educativa Digital implementada por la profesora Silvia Tobar en la asignatura Evaluación en Educación Básica que cursan los estudiantes del Programa de Pedagogía General Básica de la Facultad de Educación UC. En ella, se abordó la definición elemental de IA y los criterios fundamentales que se deben cumplir para tener una interacción productiva con ChatGPT, siendo clave la elaboración de buenas instrucciones (o prompts) y la revisión crítica del producto generado por la IA.